“Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados…” De esta manera Barack Obama, el 44 estadounidense que ha prestado juramento, se presentaba ante los más de dos millones de personas que se encotraban soportando las bajas temperaturas que estos días azotan Washington. Ese factor ya hacía preveer algo que todavía no se había acontecido, un discurso que empezaba bien, esperado, pero bien. Todos los medios reflejan la tensión en el gesto de un Obama que accedía a la tribuna montada para jurar el cargo, acompañado en todo momento de la primera dama. Todos los lugares del mundo, por insólitos que parezcan, centraban su atención en el primer negro que llega a la casa blanca. Obama está de moda y Martin Luther King también está de moda. Es la moda de los valores. Las historias en los medios de comunicación se multiplicaban. Gente que conducía quilómetros para ver a Obama, gente que había dormido a la intemperie con ese tremendo frió. En fin, todo, por un momento histórico como el de ayer. Y esto que escribo parece un tópico, pero no lo es.

La ceremonia se acabó convirtiendo en un espectáculo, como solo los norteamericanos saben hacer, la música de Aretha Franklin, los 21 cañonazos y la interpretación del himno nacional. Todo perfecto, y el discurso impecable. Dejando de lado el neoconservadurismo más rancio de Reagan o de George W. Bush. Dejando de lado la emoción para hablar de las realidad que tiene no tan solo una sociedad, sino el mundo en general. Todo y mi juventud, no creo recordar nunca un acto como el que pude y pudimos vivir ayer. Todo el mundo esperanzado en un solo hombre.
Es curioso, ayer mientras me encontraba en la presentación del libro de Ramón Miravitlles titulado ¿Pero quién mató Olf Palme? se citó en numerosas ocasiones la figura de Obama. Probablemente Obama refleja a simple vista o almenos de momento, los valores que el socialdemócrata sueco Olf Palme mantenía antes de su asesinato el año 81. Los valores de Palme estan muy vivos todavía hoy. Pero ¿Qué debe hacer Obama? Obama debe hablar, hablar y hablar. El hecho de hablar no arregla todas las cosas, pero la violencia nunca arregla nada. Lo que tiene que hacer Obama ahora es posicionarse del otro lado. Se tiene que poner en la piel de Hamas, que piense como alguien de Hamas, trata de reaccionar como alguien de Hamas y probablemente llegue a encontrar algun punto que le lleve a alguna posición de convergencia con Hamas. Y esto extenderlo a todos los ámbitos. Fácil no será, pero todos estaremos expectantes para ver sus resultados.




